Otra mañana en la capital de Noruega. Tenemos pensado bajar al centro de la ciudad esta tarde y ver por nosotros mismos el ambiente en las calles tras lo ocurrido el viernes. El fin de semana lo hemos pasado en casa; solo hemos salido por el barrio a estirar las piernas y a comprar el pan y la prensa. Nos pareció lo más sensato seguir las recomendaciones de las autoridades y hacer esto, además de que permanecer en casa era lo que más nos apetecía. No quiero dedicarle esta entrada al maníaco que, desgraciadamente, ahora es una de las personas más famosas del mundo, ni a los acontecimientos nefastos de estos días, así que no voy a comentar nada sobre todo el asunto de momento, y no sé si más adelante sentiré la necesidad de escribir sobre ello. Hoy, no.

Tobías es el hombre de la casa: cazando una araña mientras yo miro
Hoy quiero sencillamente comunicarme con ustedes, amables lectores, de tú a tú, como siempre, para contarles cosas sobre lo más bello que puede vivir un hombre feliz: su día a día. Esta mañana ha amanecido medio nublado, con claros que dejan pasar de vez en cuando unos bien recibidos rayos de sol. Después de un fin de semana desapacible, húmedo y con relámpagos, se le eleva el espíritu a uno cuando mira por la ventana y comprueba la verdad del dicho ese: “Nunca llueve para siempre”. Birk ha amanecido con algo de fiebre y Aurora tampoco se encuentra muy bien, pero poco a poco se les ve más animados, sobre todo al primero, que hoy va a casa de su mejor amigo, Brage, donde pasará unos días. Bo, por otra parte, está bastante animado y relajado, lo cual es un alivio, ya que suele ser algo gruñón –me recuerda a mí con sus años-. Tobías duerme –merecido descanso del guerrero, ya que ayer fue el valiente que lidió con la araña más grande que jamás haya visto fuera de un terrero y que pululaba a sus anchas por el salón.

¡Arañón!
El fin de semana fue realmente propicio para dedicarlo a la lectura. Aparte de mis libros de noruego, el suplemento dominical del periódico y el catálogo de IKEA (esta semana nos mudamos y nos toca amueblar la casa J), he estado disfrutando de otras lecturas algo más interesantes.

Mis lecturas
Entre ellas, una novelita de fantasía épica que, desde que vi la serie para la televisión, he tenido ganas de leer: A Game of Thrones. De momento no me está defraudando, y es la lectura amable que necesitaba. Son más de 800 páginas y el primer libro de una serie de 5, así que parece que tengo lectura para rato. Después me gustaría agenciarme el último de la trilogía de Manel Loureiro, ‘Apocalipsis Z: La ira de los justos’. Vicioso que soy.
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